Como dijo Ambrose Bierce, «el hogar es el único local abierto toda la noche». Y en esta primera novela de David Trueba, el hogar pertenece a los Belitre, una familia tan numerosa como disparatada. Crónica de una educación sentimental, las personas que habitan este libro sólo escuchan la voz de su corazón, mientras que la razón guarda un impasible silencio. Y así, el lector seguirá a los Belitre en una sucesión imparable de situaciones de altísima comedia y negro melodrama, con Matías, un niño de doce años que sufre una misteriosa enfermedad mental, un abuelo que en medio de la demencia senil se entrega en cuerpo y alma a la poesía y la religión, y hasta una pareja de desamparados testigos de Jehová que encontrará su casa en la ternura de los Belitre.
El libro es corto (unas 236 páginas) e ideal para llevarlo en el trasporte público o para cuando te vayas de viaje. Yo tengo la edición de la foto de tapa blanda y ocupa poco espacio.
La trama es sencilla, ya que va de los problemas momentáneos que se le presenta a la familia a cada momento, narrada por un amigo de Nacho que coincidió con él en el instituto. No es una trama que enganche o que no puedas para de leer hasta el final. Es más bien una sucesión de acontecimientos entretenidos.
El estilo del autor es bastante directo, en las escenas predominan los pensamientos de los personajes y los diálogos amplios. Las descripciones suelen ser breves y con poco uso de adjetivos. Pienso que el verdadero éxito de este libros son las originales escenas que les va presentando a cada personaje de la familia. Además de algunas reflexiones sobre el amor o incluso la muerte. Una de las frases que más me ha gustado del libro ha sido:
🙶Si esperas, te contaré lo que nos aguarda después de la muerte. Amiga, tu y yo sabemos que vivir no ha estado nada mal, ¿por qué no habría de ser aún mejor lo que viene detrás? Ahora me parece obvio que la muerte es el estado normal y vivir el accidente. ¿Y encuentras alguna razón más justificada para morir que el saber lo que nos espera? Que no digan: murió de cáncer o de un tumor cerebral. Que digan:murió por curiosidad🙷
Es la última carta que Ernestina le manda a la abuela Alma, a lo largo del libro, Alma, le seguirá mandando cartas a su fallecida amiga, con reflexiones sobre su familia.
En cuanto a los personajes sin duda, mis favoritos han sido el abuelo Abelardo (su nombre no es importante ya que durante el libro nos lo van a presentar como «el abuelo») y la abuela Alma. Con decir favoritos quería decir que me he reído a carcajada limpia con ellos.
El abuelo es un gran devoto de Dios. A lo largo del libro se va a meter en más de un lío (incluso acabará en la tele) y discutirá con todo aquel que fume (aunque ese fumador en cuestión este en su lecho de muerte). Lo mejor son sus conversaciones con Dios que te sacarán seguro una sonrisa. La relación con el resto de familiares es cordial y bastante buena (exceptuando, quizás, a la abuela Alma). Conoce además a dos testigos de Jehová que juntos hacen un trío bastante peligroso y alocado. La parte en la que más me reí fue cuando ve una aparición (supuestamente la virgen María).
La abuela Alma hace un gran papel el el libro, gruñona y cascarrabias pero seguro que le cogerás cariño. No soporta al abuelo y siente predilección por Gaspar el cuarto hermano de la familia Belitre. Es un personaje que dejaré que descubráis por vosotros mismos.
🙶 El padre comprendió ahí sentado, en mitad de la reunión familiar, que había muchas formas de querer a alguien, muchos modos de amar, que quizás la pasión tan sólo fuera un espejismo. Y sí, pasados los años, alguien recuerda cómo peleaban sus padres sin cesar, él sólo añade que tenían su propio modo de quererse🙷
Reflexión del padre sobre la relación de sus padres.
En cuanto a la familia Belitre tenemos por un lado los padres Felix y Paula, «el padre» y «la madre» (insisto en que los nombres de ambos no son importantes). El padre es un personaje que realmente no me ha dicho nada en la historia, incluso llega a caerme mal en algunas partes de la historia. La madre podrá caerte mejor o peor, podrá parecerte que actúa peor o mejor, pero muchas de sus acciones se comprenden y está muy bien definido.
En cuanto a los hijos, el que menos me ha gustado ha sido Felisín (debe ser cosa del nombre) al igual que el padre es un personaje lineal que me ha parecido en ocasiones tonto. Lucas es en varias escenas muy muy gracioso (en especial con ciertos peces) y algunos remedios que le da un terapeuta a la madre pare educar al hijo. Matías tiene un extraño síndrome que le da un toque dramático y triste a la historia pero que no te dejará indiferente (sobre todo al final). Basilio es otro de los personajes con los que más te reirás en especial cuando contacta con cierto terapeuta que provoca que nadie en el futuro lo recuerde al verlo. Gaspar, es algo tímido y le encanta escribir sus escenas suelen ser tranquilas (excepto cuando aparece el tío Alex), con algunas decepciones y llenas de interesantes conversaciones con su abuela. Por último tenemos a Nacho, curiosamente he empatizado bastante con él y ha sido uno de los personajes que más me han gustado a pesar de tener esa característica cliché de «conquistador». Una vez más creo que, al igual que la madre, es un personaje que el autor ha sabido definir bien.
El final os diré que me sorprendió muchísimo y no me lo esperaba para nada, me quedé totalmente en shock. Pero dejaré que vosotros mismos lo descubráis.

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