El otro día fui a visitar a mi tío. Tiene una casa chulísima luminosa y acogedora, pero lo que más me gusta de ella es que
vayas a la habitación que vayas siempre hay libros (bueno eso y sus gatos). En las estanterías, en la mesa, al lado de la tele. Tiene una colección de libros chulísima de todas las temáticas posibles, de misterio, de cocina, de arte. Y de poesía.
Ay, la poesía.
No recuerdo exactamente el momento en el que empecé a leer poesía, quizás en el instituto cuando una de mis amigas llevó un libro de poesía a clase. O quizás al conocer a la autora murciana Vega Cerezo en la Feria del Libro.
En cualquier caso no entendía la poesía y no me gustaba. Hasta que me di cuenta que no se podía entender la poesía. Hace unos meses te hubiera dicho que la poesía va de los sentimientos, de cómo te hace sentir. Hoy puedo decirte que todos los libros van de eso de cambiar tu humor, de hacer sentir de una forma u otra. Los libros tienen una estructura interna cuya forma solo el autor sabe y que intenta explicarte a través de la externa (que viene a ser la historia en sí). La poesía, en mi opinión es coger esa estructura interna e intentar despojarla de la externa.
Así que, tras intentar investigar un poco más de aquella estructura interna, volví de casa de mi tío con varios libros de poesía de distintos autores y lugares.
El primero que os voy a presentar es el de Safo.
La poetisa más antigua de la historia europea nació en Lesbos, probablemente en Mitilene, la ciudad más importante de la isla, entorno al año 600 antes de Cristo. Su padre se llamaba Scamandro, Cleide la madre. Se casó y tuvo una hija. A parte de esos datos poco sabemos de la vida de Safo, excepto que giraba en torno a un exclusivo grupo de amigas. Su poesía, destinada a ser cantada con el acompañamiento de una lira o un instrumento de cuerda, surge en buena medida como correlato a la «casa de las servidoras de las Musas», asociación femenina dedicada al culto a Afrodita que la poetisa dirigía. La obra de Safo es una de las cumbres de la poesía universal de todos los tiempos, y entre sus admiradores se encuentran autores de renombre como Platón, Petrarca, Ronsard, Leopardi, Byron o Rilke.
Es una poesía muy breve, la mayoría de poemas están formados por uno o dos versos, aunque hay un par de poemas más largo formados por varios versos. La temática principal es el amor, con muchas alusiones a los dioses griegos como Afrodita o Zeus.
Safo le imprime un toque nostálgico a sus versos que te hará pensar un poco en un amor imposible o uno no correspondido (o quizás que la otra persona aún no se ha dado cuenta de su amor).
1
...me ha agitado el Amor los sentidos
como en el monte se arroja a los pinos el viento.
2
Como la dulce manzana roja en la rama más alta,
alta en la más alta punta y la olvidan los cosechadores.
Ah, pero no es que la olviden, sino que alcanzarla no pueden.
З
...yo te buscaba y llegaste,
y has refrescado mi alma
que ardía de ausencia.
Tres de los poemas que más me han gustado.